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Tomado de La Nación Line, Suplemento Cultura, 21/3/01

Día Mundial de la Poesía: entrevista con Mario Benedetti
"A través de los poemas pasa la historia de nuestros pueblos"

El escritor uruguayo canceló la presentación de su último libro por su salud
Lucha el poeta con sus obsesiones y sus angustias. Y a los 80 años, Mario Benedetti aún libra su batalla contra el asma, con el que convive malamente desde hace décadas. Justo hoy, en el Día Mundial de la Poesía, instaurado por la Unesco, el poeta uruguayo canceló, por causa del asma, la presentación de su libro de poemas, "El mundo que respiro" (Planeta), que iba a realizarse en el Paseo La Plaza.

Aun así conversó ayer con La Nación sobre el oficio de escribir versos.

Nacido como Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti en Paso de los Toros, Uruguay, el autor de "Andamios" ha sabido saciar la adolescencia de poesía de millares de lectores. Y desafía la neolengua de la era de la información cuando escribe: "Antes del fax del modem y el e-mail/ la vergüenza era sólo artesanal/...antes los besos iban a tu boca/hoy obedecen a una tecla send".

Toda su obra literaria se compone de 70 libros. En la Argentina, Benedetti lleva vendidos 685.000 ejemplares. Su libro más vendido fue "El amor, las mujeres y la vida", con 92.000 ejemplares. "El mundo que respiro" salió con una edición de 35.000 copias.

-¿Por qué tantos escritores ponderan la poesía como el género de los géneros?

-No lo sé. Yo creo que la poesía tiene un privilegio.A través de los poemas pasa la historia de nuestros pueblos. Si uno mira hacia atrás recuerda a Homero, Virgilio, Dante. Es más difícil recordar a los prosistas. Los poetas -no aquellos clásicos- tienen menos presiones de editores, de sectores políticos y sociales y están más libres para opinar sobre lo que pasa a su alrededor. A través de ellos es más fácil detectar el desarrollo de la humanidad.

-¿Es usted consciente de cuántas personas se han enamorado leyendo sus poemas?

(Sonríe) -Es un misterio. Tengo una anécdota de Guadalajara, México, donde fuimos con Daniel Viglietti a dar un recital. Al terminar, se acercó una pareja con un ejemplar de mi libro "Inventario" y me contó que habían estado casados, que mantenían una amistad y se habían conocido por ese libro. Al tercer día volvieron y me confesaron que, luego de releer "Inventario", habían decidido reconciliarse. Son las cosas más estimulantes que me han pasado.

-¿La poesía lo aproximó más a los jóvenes?

-Los jóvenes se han acercado más a mi poesía que a mi prosa. Y aún no he descubierto por qué. Me siguen mucho en España y en México. Para el autor, la poesía es un desahogo de su intimidad, de sus amores, de sus preocupaciones. Esa expresión de intimidad alude, sin quererlo, a la del lector. En la poesía se da un intercambio de intimidad a intimidad. Con la prosa pasa menos.

-¿Se considera poeta?

-Yo me considero más poeta que novelista. Ser poeta fue, desde niño, mi vocación más firme. Es el género en que me comunico mejor y más a menudo. Siempre estuve muy influido por la realidad. Eso ha ocurrido con muchos poetas de mi generación en América latina, donde tenemos una realidad muy apremiante.

-¿Cuáles son sus poetas latinoamericanos preferidos?

-Influyó en mí en un sentido estricto el peruano César Vallejo. El inventaba palabras cuando no las encontraba en el diccionario. Y eso hice en "El cumpleaños de Juan Angel", mi novela en verso. Hay muchos poetas que leo con frecuencia: José Emilio Pacheco, Jaime Sabines, Baldomero Fernández Moreno, Paco Urondo, Oliverio Girondo, Juan Gelman.

-¿Pensó alguna vez ser alguien distinto de un poeta?

-Bueno, he sido muchas cosas. Viví muchos años de mi oficio de taquígrafo. He vendido libros, alfombras, repuestos de automóviles. Fui empleado público durante cinco años y otros quince trabajé en una inmobiliaria. Cuando me casé tenía tres empleos. Y sólo en los últimos años he podido vivir de mis libros.

-¿Se lee menos poesía en el escenario global en que vivimos?

-En general se lee menos. La poesía ha debido ganar su espacio a contrapelo. Pero cuando lo obtiene, se queda. Es muy difícil que un lector tocado por la poesía abandone el género.

-¿Escribir "El mundo que respiro" fue una necesidad?

-Forma un bloque con "El olvido está lleno de memoria" y "La vida, ese paréntesis". Son poemas más existenciales y menos invadidos por lo político. Este libro toca la muerte y los problemas que la rodean. Es una manera de no esquivarles el bulto a las cosas preocupantes.

Por Susana Reinoso
De la Redacción de La Nación


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