barra horizontal  TIFLOLIBROS         Logo Tiflolibros  
                          
                        Libros electrónicos para ciegos

Primera Biblioteca Digital para Ciegos de Habla Hispana

barra horizontal

Tomado de La Nación Line, Suplemento Cultura, 31/10/01

Entrevista con el sociólogo Torcuato Di Tella
"En los momentos de crisis aumenta el peso de las palabras"
El mal uso de los términos puede suscitar mayores conflictos
  • Al analizar la responsabilidad de Estados Unidos en la guerra, el autor distingue entre "causa" y "culpa"
  • Reeditan su "Diccionario de Ciencias Políticas y Sociales"

En la puerta de entrada de la casa de Torcuato Di Tella (y también en la de la cocina) hay un recorte de LA NACION con el dibujo mudo de Maitena en el que un hombre consuela a la Estatua de la Libertad.

Consultado, el reconocido sociólogo de la Universidad de Buenos Aires, salta: “Lo puso mi mujer”. Porque, en un momento como este, él no cree que sobren las palabras. Por el contrario, considera que son fundamentales.

“Tanto es así que hay términos centrales que tendrán que ser redefinidos. Y guerra, gobierno, violencia, bipolaridad son sólo algunos”, afirma el autor del “Diccionario de Ciencias Sociales y Políticas”, tradicional material de consulta universitaria que Emecé acaba de publicar en una versión aumentada y aggiornada. El resultados final “del tamaño de un ladrillo, como todo diccionario debe ser” (así lo define Di Tella, mientras compara el grosor del libro con un bloque de tierra cocida que perteneció a una vieja escuela, y que guarda de modelo en su biblioteca), fue coeditado por Hugo Chumbita, Susana Gamba y Paz Gajardo, y contó con la colaboración de casi un centenar de intelectuales de la talla de Gregorio Klimovsky, Juan Carlos Portantiero, Fortunato Mallimacci, Adolfo Pérez Esquivel y Horacio Sanguinetti.

Di Tella lo recorre orgulloso. Es un fanático confeso de las palabras, pero también es consciente de su poder y el riesgo que implican. Tanto es así que prolijamente modificó las letras de un cartel de “cuidado con el perro” y lo reemplazó por “cuidado con el libro” para ponerlo en su escritorio.

Qué pasa en el mundo

Pero los problemas que traen las palabras –como la confusión generalizada que ve entre los términos “causa” y “culpa” respecto de la responsabilidad de los EE.UU. en los atentados– son la excusa perfecta que lo lleva a un análisis de la situación que está viviendo el mundo, en diálogo con LA NACION.

“Uno escucha gente que dice que los Estados Unidos se la buscaron, mezclando causa con culpa. En algún lugar leí que ambas palabras tienen la misma etimología. No sé si es cierto, pero aunque tengan algo en común, es fundamental diferenciarlos.

Y enseguida se pregunta: ¿Estados Unidos verdaderamente se la buscaron? “Tanto como eso no, aunque algunos se empecinen en sostenerlo. Pero es cierto que el desarrollo y la expansión descontrolada del sistema económico mundial son los que ocasionan estas cosas en el mundo musulmán, y algo parecido en partes de América latina. Y ese sistema mundial está, en última instancia, controlado o armado por los Estados Unidos, ¿no es cierto?”

–¿Lo es?

–La verdad que no, no es cierto. Porque es más bien ese sistema el que controla a los propios Estados Unidos, el país más endeudado del mundo con la patria financista. Es más: el sistema económico mundial es un monstruo que está por encima de todo, y que incluso no tiene ni siquiera una cabeza única. Es una hidra de mil cabezas, básicamente irresponsable, operada por una multitud de ejecutivos, analistas, inversores, la mayoría de los cuales son básicamente unos ratones. Y es cierto que muchos trabajaban en las Torres Gemelas, pero no se arregla nada con destruirlas con un par de aviones.

–¿Y qué tipo de mundo cree que tendremos cuando terminen los bombardeos?

–Estamos encaminados hacia una nueva bipolaridad. Como la que se vivió con la ex Unión Soviética, tendrá sus momentos fríos y sus momentos calientes. Aunque es indudable que el mundo musulmán –a pesar de las excepciones– se está consolidando como bloque. Y a diferencia del conflicto con los países comunistas, que podía verse más o menos como dentro de la sociedad europea, ahora hay una diferencia étnica y, sobre todo, de religión. Pero para evitar que ésta tienda al fanatismo tiene que darse un desarrollo económico y cultural de laicización, que lleva un par de siglos, y en el cual el mundo árabe está, en general, muy atrasado.

–¿Qué hay que hacer?

–Lo que se precisa es avanzar hacia un gobierno mundial que ponga orden en el caos, que esté convencido de que la economía es para el hombre, y no el hombre para la economía. Las Naciones Unidas no son aún ese gobierno, y mucho menos su Consejo de Seguridad, ni el Fondo Monetario, ni el Banco Mundial. Son, sí, elementos de un gobierno mundial en formación, que como todo gobierno se funda en la coacción y el privilegio, pero que al menos puede dar alguna esperanza de orden, sujeto a algunas reglas.

–¿Cuáles deben ser esas reglas?

–No sólo las que persigan al terrorismo, sino las que impongan un sistema más justo para construir un mundo preocupado más por el hombre que por los flujos financieros.

Juana Libedinsky


Volver a la página de entrevistas

Si quiere regresar a la página principal,
por favor pase por esta puerta 

Validado por TAWBobby Approved